lunes, septiembre 10, 2007

Alonso Arreola


Estuve ayer por la noche en el Teatro Metropólitan para disfrutar la música de mi amigo Alonso Arreola.
Desde que apareció en el escenario, acompañado de Chema, Jerry y Alex, Alonso se vio relajado y confiado de que iba a tener una gran actuación. Y así fue, se trató de una noche memorable. Todos entraron ataviados con unas camisetas anaranjadas —como si fueran la tripulación de un submarino atómico o una nave interestelar— para llevarnos, con su música, a un espacio diferente y provocador. El bajo, desde el centro del escenario, lanzó casi todo el tiempo una metralla de notas que dieron en el blanco, en la epidermis de todos los presentes. Las guitarras se portaron muy bien, mientras los tambores y platos de Chema dieron forma al piso sobre el que todas estas cosas sucedieron, piso que se elevó para proyectarse también como techo y paredes de un espacio donde el personaje principal siempre fue la precisión.
Daniel Zlotnik de Los Dorados y Jaime López se subieron al escenario para ponerle más bríos a uno de los mejores conciertos del año.

Gracias, mi buen Alonso.

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1 Comments:

Blogger El Blues de la Estufa Divina said...

La noche anterior, en tu casa, quedamos formalmente de ir juntos. Estuve esperando tu llamada. Me quedé como novia de pueblo.

12:23 p. m.  

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